Un par de cuentos
Miré por el retrovisor. Ninguna patrulla me seguía ya. Todo fue muy fácil, una pistola, un policía gordo y el Marquís negro. Aceleré hasta ciento sesenta por hora. ¡Qué vida de ahora en adelante!: viajes, autos, mujeres. ¡Maldita vaca!, se me tenía que atrave... ¡ay, duele doctor!
La gallina (1999).
—Roberto me dijo que no me atrevería a cortarle el pescuezo a la gallina consentida de la abuela, que era puro cuento que me la iba a comer en caldo y que, de hacerlo, ella moriría de la tristeza.
—¿Y tú que le respondiste?
—Pásame un limón y orita en el velorio te sigo contando.
Juan Carlos Zamora
En el país de las luciérnagas
Un desierto inmenso. El viento que sopla tranquilo. Un niño que juega a esconderse en arenas interminables cuando de pronto comienza a correr porque alcanza a distinguir un zumbido que llega multiplicado por el silencio de ese paraje desolado.
Corre y sus pasos pequeños parecen traicionarlo. Una vez se tropieza, dos, tres veces, pero se levanta de nuevo y continúa corre que corre aterrorizado, porque sabe del terror que lo acecha, lo sabe bien porque desde pequeño ha vivido sumido en el terror.
Tropieza de nuevo y esta vez un erizo seco, prueba de que alguna vez existiera un mar en ese desierto inmenso, un erizo filoso y lleno de veneno que le punza se le clava en la rodilla. Pero el niño del desierto no es un niño débil como lo fueron sus ancestros.
Está acostumbrado a pasar días enteros sin nada que comer más que un pescado seco o una lagartija que encuentra debajo de las piedras o en algún pozo escondido que el sol implacable aún no ha evaporado.
Así que, sin pensarlo dos veces, arranca el intruso de su piel curtida y corre con más fuerza que nunca porque sabe que el refugio más próximo está debajo de la piedra en forma de estrella y no la ve, debe estar lejos todavía y el zumbido aumenta.
Seguro vienen por él, a su reina le gustan los niños, su carne es más suave y dulce, como las avellanas tostadas cubiertas de miel, ¡qué asco!, un escalofrío, un sentimiento de repulsión lo inunda al imaginarse siendo alimento para esas sabandijas asquerosas, antes preferiría morir, pero sabe que si lo atrapan su destino será un camino inexorable hasta el estómago hambriento de la bestia alada.
Ahora el desierto es un torbellino de colores, tiene sed, hambre, sueño. Quisiera dejarse caer, pero sabe que debe correr con más fuerza que nunca pues ya sólo faltan unos pasos para llegar a su salvación. Sin embargo, el zumbido es ya demasiado próximo, un aleteo de alas descomunales, un zumbido penetrante de bocas sedientas de un trozo de carne para llenar sus estómagos vacíos.
Siente terror a morir y se vuelve un niño indefenso. Atrás quedan las horas de cacería en las que siempre se destacara por ser el más valiente; cuando uno es la presa la perspectiva cambia sensiblemente, él sabe que ya vienen y, sin embargo, corre pues lo empuja un impulso más fuerte que él.
A lo lejos distingue la piedra en forma de estrella, pero se queda helado como una estatua porque ellos ya vienen, incluso puede sentir sus respiraciones de aire frío y maloliente, como si no pertenecieran a este mundo.
Decide arriesgarse pues de todas maneras no tiene nada que perder, y por obra de un milagro desconocido llega hasta la piedra y logra removerla lanzándose al vacío con una mezcla de inquietud y alegría.
Pero entonces comienza la verdadera pesadilla, porque ellos lo han visto todo. Saben dónde está escondido y aunque no pueden caminar como él sobre la tierra tienen muchas manos para escarbar y hurgar lentamente, como si buscaran un pequeño gusano con sus ojos de faroles encendidos que todo lo ven en la oscuridad.
En el fondo de ese pozo oscuro y tétrico otros como él aguardan inmóviles la desgracia inminente. Ya no hay a dónde escapar. Ya no hay a dónde ir. Entonces, oh entonces es cuando se pacta el sacrificio. Acuerdan el trueque macabro, la vida de aquel niño a cambio de conservar las suyas.
Ya no llores, niño de nadie. Tú no tienes papá y tampoco mamá, ¿para qué quieres seguir viviendo si la vida es sólo desgracias? Morirás por todos nosotros -le dicen- y todos detienen al pequeño que se agita con desesperación porque comprende la traición de los suyos.
Llora y grita, llora lágrimas gruesas de espanto y terror incomprensible, pero ellos son cazadores del desierto y sus manos son implacables y hábiles. No lo matan porque saben que a ella le gusta comerlos vivos mientras se retuercen de dolor.
Luego, cuando comprende que su destino es morir se abandona a un sueño incómodo. Una luciérnaga gigante que lo devora.
imv
Accionismo vienés y el arte de Dix

El horror de la guerra como móvil de su arte...
"Un buen número de artistas reaccionaron contra la situación en la que el arte y ellos mismos se encontraban, con la casualidad de que todo ello sucedió en la misma época y tuvo similares significados y resultados".
Hermann Nitsch
*Esta expresión llegó a Lontananza gracias a Morgoth
Sueños inanimados
Rotos en los sueños, en la mente.
Vamos por el camino recogiendo
los pedazos inservibles de nuestra alma.
Damos tumbos
recorriendo un camino que no vemos.
La oscuridad se nos metió en la cabeza.
Incapaces de ver, pensar o expresar,
somos autómatas
adorando a falsos dioses,
inventando nuevas religiones,
construyéndonos alas de papel y de cera,
corriendo como locos,
creyendo que somos libres.
Pobre generación marchita:
dormida en el dulce sueño de la ignorancia.
Amamos con los ojos cerrados,
pensando con la mente infecta,
caminando siempre hacia atrás,
cayendo pero nunca levantándonos.
Perdidos en la soledad de nuestros cuerpos,
perdidos en la inmensidad de un pequeño dedal.
Pobre generación muerta
llorando la pérdida de lo que jamás será.
Muerta antes de nacer, muerta antes de tan siquiera ser imaginada
por unos dioses crueles y perversos
que se divierten, viendo como caen y no se levantan…
los pobres muñecos rotos.
Bietka
Razones de la marioneta sin hilos
a punto de que la princesa dormida abriera los ojos,
a punto de que el joven viajero encontrara la entrada al castillo
encantado
a punto de que hubiera una posibilidad de existencia para ese castillo
a punto de darle vida al maleficio, y por esta medida conjurarlo,
a punto de que hubiera una capa, una espada y una posibilidad de principado…
a punto solamente,
a punto de algo
José Carlos Becerra
Hoy, un día violentado
Con algo estoy completamente de acuerdo: la violencia entre géneros sólo se eliminará cuando en nuestra formación y condición humana exista el valor del amor propio; no se confunda con el ego o la soberbia, sino con los límites de cada mujer para defender racionalmente esa postura que juega ante el mundo, pero no ante un mundo hostil y agresivo que se manifiesta en las más sorprendentes formas.
No se pretende elevar un género por encima de otro ni ubicarlos en el mismo sitio, eso no es posible por el simple hecho de que la naturaleza pensó hasta en esas diferencias que serían fundamentales para lograr lo que no se ha logrado: la complementación.
Sin embargo, no se pueden cerrar lo ojos ante los cambios positivos que ha tenido la sociedad mexicana. A diferencia de hace no muchos años, ahora son más los jóvenes que apoyan la igualdad respetando siempre las diferencias, también son más las mujeres que han decidido responsabilizarse de su propio cuerpo, no sólo aplicándose anticonceptivos sino cuidando su ser como tal, borrando poco a poco la idea de que sólo son una fabrica de nuevas vidas que en otro tiempo, quizá, educarían de la misma ignorante forma en la que las educaron a ellas.
Estas acciones son las que tienen real importancia y trascendencia y que superan a la formación de organizaciones que utilizan términos igualmente lamentables como grupos vulnerables o sexo débil. Sólo la institución que ofrezca apoyo en el más amplio sentido de la palabra se puede considerar benéfica socialmente.
Pero, precisamente hoy, es importante mencionar que la violencia en el mundo es impresionante y, en nuestro país, Ciudad Juárez no tiene la exclusiva en este ámbito que más que crisis social parece representar lucha de poderes y ausencia de valores fundamentales, no religiosos sino simplemente humanos.
Sólo por si alguien se atreviera a dudar que este texto tiene fundamentos más que tangibles, recordemos que a nivel nacional 36.7 por ciento de las mujeres ha sufrido algún tipo de violencia, 20 de cada cien asesinatos ocurren dentro del ámbito familiar, 10 de ellos son de maridos que han asesinado a sus esposas y el 84 por ciento de las victimas considera que la violencia es algo natural y un asunto privado que sólo compete a la pareja.
Infinitos cifras que, quizá, se traduzcan sólo en caras de sorpresa o en el peor de los casos, de indiferencia nos colocan vagamente en contexto para decidir si hoy es un día digno de festejo o deberemos esperar a que no disminuyan las muertes, sino que un país sin violencia en amplio sentido no sea sólo una idea utópica.
Fuente: CIMAC —Comunicación e Información de la Mujer, A.C.—
Fragmentación dolorosa II
ARIDEZ
El hueco que tengo en el estómago me duele
y las lágrimas se atropellan en mis ojos para salir;
resulta imposible controlar las manifestaciones
propias de un dolor que dejé de sentir hace tiempo.
La soledad y el abandono ya no lastiman,
se han vuelto tan comunes que son imprescindibles.
Ya no me queda ni siquiera el gusto de la destrucción
pues me resulta patético envolverme en el cliché
del vampiro, misántropo, decadente y filosófico.
Las alucinaciones etílicas nunca fueron cura suficiente
y ahora ni siquiera son un paliativo necesario,
cuando sólo soy un paraje desértico,
una hoja en blanco.
No busco, no intento;
estoy repleto de algo contrario al deseo,
el tiempo se me escurre,
la vida se me escapa,
el mundo se me esconde,
y nada me deja huella visible.
Soy aparentemente normal: inofensivo y enajenado.
***
ASCETA
Sigo aquí, esperando un poco de inspiración
mientras el sufrimiento se apodera de mí;
ese dolor del cual eras la cura
y del que hoy formas parte,
se ha agrandado de manera insoportable.
Antes eras medicina que sanaba mis psicosis,
ahora me mantienes rispo;
estás en la catástasis de mi dolor,
sólo resta esperar la distensión del sufrimiento
en una caída grotesca y definitiva.
No sé por qué vivo obnubilado,
inconstante siempre que intento sentir;
dando tumbos en los caminos seguros y
alejándome a toda costa de lo entrañable.
Me arrojo siempre al abandono,
al encierro lacerante de mi mente,
donde la desesperación se apodera de mí
y me hace extrañar lo que acabo de dejar.
Vivo con la expectación de lo que vendrá
después de que he soltado lo que asía,
mas sé que cuando tenga algo nuevo en mi vida
otra vez lo dejaré ir generando mi sufrir.
Nada de lo que me pasa es ajeno,
esto ya lo he vivido varias veces;
la diferencia estriba en que cada vez parece la última,
y al no serlo duele siempre un poco más. Ya pasará.
Morgoth
VNV Nation

El dueto inglés, integrado por Ronan Harris (voz y composición) y Mark Jackson (teclados y batería), ha logrado explotar la tecnología para convinar música bailable y sensibilidad en sus letras.
VNV Nation es un grupo que llena el escenario de energía, lo que garantiza su espectáculo e invita a integralos a tu colección.
Dieciséis años sin la reina
Son muchas las aportaciones que Mercury hizo a la agrupación a la que perteneció y en la cual logró desarrollarse como un verdadero artista y “show man”, no por nada su declaración, que, aunque petulante, todos sabían, era cierta: “Nunca me he considerado el líder de Queen, la persona más importante, quizá”. Podemos empezar por adjudicarle el nombre de su banda; él sabía que el grupo necesitaba un nombre elegante y universal, simple pero con presencia, y claro, bajita la mano, también llevaba implícita una connotación gay, pero esa era sólo una de las miles de interpretaciones que se le podía dar a la palabra “Queen”. Dicho nombre, después de causar risas y desconcierto entre los demás integrantes, al final fue elegido de común acuerdo y utilizado por primera vez el 27 de junio de 1970 para un concierto de beneficencia en el Imperial Collage.
Frederick o Faroukh Bulsara, nacido el 5 de septiembre de 1946 en Zanzíbar, fue sin dudarlo, un genio musical; era totalmente propositvo y jamás le dio miedo experimentar; cuando entraba a un estudio, se adueñaba de él y explotaba sus recursos hasta el límite. Hay muchos ejemplos para demostrar las virtudes de Mercury como músico; Liar, Killer Queen, Bicycle Race, Don’t stop me now y la última rola que escribió, These are the days for our lives, son sólo una probadilla de su extenso trabajo como autor e intérprete.
Su obra maestra fue la incluida en el disco A night at the Opera, “Bohemian Rhapsody”, este sencillo, trabajado sólo con los cuatro integrantes del grupo y el productr Roy Thomas Baker, tiene 182 voces superpuestas y, entre la sección operística, la de rock, las mezclas de los instrumentos y los fragmentos vocales que de un momento a otro se le ocurrían a Freddie, la rola de seis minutos fue terminada en un lapso de tres semanas. Además, no sólo es el virtuosismo en la música, sino que, por toda la imaginería que tiene en su contenido, se puede pensar que es la confesión de un asesinato, la declaración de arrepentimiento que Mercury le hace a su madre o simplemente la rudeza de las relaciones humanas; al final, el autor de esta obra, lanzada el 31 de octubre de 1975, decìa al respecto: “creo que la gente debería limitarse a escucharla, a pensar en ella y a sacar sus propias conclusiones sobre lo que el tema dice a cada quien”.
Lo que Freddie hizo, todo lo que construyó, cada una de sus creaciones, eso, todo eso, puede quedar guardado para siempre en la historia de la música y ser admirado por cada uno de los que hemos tenido la oportunidad de conocer su trabajo. Sin embargo, él no fue inmortal, el 24 de noviembre de 1991 falleció a causa de una bronconeumonía desarrollada por el SIDA, justo un día después de que hizo pública su situación de salud, sosteniendo ante los espectadores de una cadena televisiva que era portador de VIH. El mundo se estremeció, fue difícil afrontar la pérdida del líder de una banda tan importante, los mismos integrantes sabían que en ese momento, sin Freddie, Queen también dejaría de existir. Unos meses después, en abril de 1992, se celebró un concierto en su memoria y en beneficencia para el combate contra el SIDA, en el estadio de Wembley de Londres.
¿Hay que justificar este texto sobre La reina? Tal vez no hace falta; la grandeza, el virtuosismo, su arte, su vida, su canto… todo lo que implica nombrar a Faroukh Bulsara, siempre y en cualquier circunstancia será bien recibido. Pero qué bien hacerle una remembranza en este mes que cumple 16 años de estar lejos, 16 años de que el mundo ruede sin su presencia, más de una década y media de recordar a Freddie Mercury… Dios salve a la Reina.
“Siempre me he considerado una estrella y ahora parece que el resto del mundo está de acuerdo conmigo.”
Fragmentación dolorosa...Morgoth
Si sigo aquí acabaré volviéndome loco;
Cada rincón, cada fragmento de esto
Se halla plagado de inquietante muerte.
Tal vez sean las hormigas
Que cubren mi cama y mi cuerpo,
Las arañas del techo
Que caen a mis brazos mientras estoy dormido;
Probablemente sean los moscos invisibles
Que vienen a beberse mi vida noche a noche,
O las lagartijas que se pasean por mis pies
Y suben por las paredes manchadas de sangre.
Todo consume mi existencia
En este encierro ruidoso y sofocante;
Y el recuerdo de lo que fui alguna vez ya no ayuda,
Daña más, parece tan lejano que prefiero olvidar.
Me abandono a esta realidad que me anula,
Empiezo a formar parte de ella;
El sufrimiento se torna constante
Y me acostumbro a sentirlo, juego con él,
Lo manipuló, lo transformo,
Unas veces en un zumbido constante
Que me revienta los tímpanos;
Otras, en sensaciones punzantes
Que atraviesan mi cuerpo y pican,
Tanto que me arranco la piel con mis larga uñas.
La masa sanguinolenta en que me he convertido
Me alimenta y mantiene vivo...
¿Por cuánto tiempo más?
SEXO
Las palabras se escapan, se funden con la firme intención de estructurar frases que palien el dolor causado por la cercanía de los cuerpos.
El mundo que ambos crean aparece como un intento de extracción absoluta del cosmos.
Las mentiras se confunden una y otra vez con el movimiento de las olas que se elevan hasta el infinito; como lenguas monstruosas que los envuelven y exprimen hasta que llega la calma del éxtasis.
El “fin” es el único objetivo que acaba con la falacia del acto mismo.
La exsuda, la exhala, la exhuma; la convierte en humo de tabaco que llega hasta el techo en segundos para expandirse, desaparecer y volver a comenzar.
Playa...paraíso
Acabo de descubrirlo
Sonidos provenientes de todos lados llegan a nuestros oídos, algunos los procesamos, otros no. Quizá el sonido que más impacto causa es el de las palabras.
Sí señor: las palabras… ¿Qué por qué? Escuche/leí en algún lado que las palabras son lo más fuerte que existe en este universo, pues una vez dichas no hay poder que logre eliminarlas. Así que, cuando las palabras salen, es imposible no poder ver/sentir/presenciar… sufrir… el impacto que causa su pronunciación.
Y ahora, la tecnología le permite a las palabras manifestarse en textos enviados por ondas magnéticas: Un nuevo poder.
En su venir y devenir he visto miles de palabras, miles de frases; todas con un poder diferente, pero incorruptible. Y después de tanto tiempo, puedo decir que acabo de descubrir cuál es la frase más mortal de todas: aquella que podría destruir la psique de un hombre.
¿Y cuál es esta frase? Estimado lector, si su intención es utilizarla como arma para derrotar a sus enemigos, no siga leyendo: el mundo ya está lleno de seres despreciables y no necesitamos uno más. Si quiere leerla para protegerse de ella, olvídelo: nunca estará preparado para ella, y cuando le llegue, sólo le deseo que tenga la fuerza para aguantar. ¿Listos? Bueno, esa frase es……………………………
…………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………‘NO QUIERO ENTENDER’.
Adelante, prepárense, créanse listos para lidiar lo que su cabeza y su corazón sentirán al escucharla. Porque, les aseguro, lo que sentirán es algo mucho peor que morir.
Y después de esta advertencia, damas y caballeros, procedo a retirarme… Mientras veo cómo la oscuridad se apodera de la poca felicidad que aún había en este cuerpo vivo… ¿o muerto? Ya ven que dicen que uno está tan vivo como quiere estar…
Oscar Luján
Mi frente fría
Dos fracciones de mi país, divididas políticamente, ya no sólo tienen un gran río, ahora también tienen un lago ¿sobre?, ¿entre?, ¿dentro?, ¿en? (¿qué preposición queda?) sus casas y lugares de labor, tierras de cultivo. Mi zarape, entonces, queda en segundo plano cuando alguien tuvo que sacar su lanchita sin ser temporada de pesca: no fue a coger peces, fue a salvar humanos.
La ONU dice que se pudo evitar, ¿y qué con eso?, ¿cómo debemos tomar esa conclusión?, ¿como una burla?, ¿un regaño?, ¿una llamada de atención? O como envidia de parte de algunos por la gran diversidad natural que México posee, y que pretenden que aunque sea por desastres como estos nos sintamos mal por haber nacido aquí, por ser tabasqueños o chiapanecos.
Esta noche en el noticiario, alguien pidió oración, alguien pidió comida para sus hijos, alguien pedía una dirección, una orientación para saber a dónde dirigirse después de haber perdido todo, el presidente pidió calma y apoyo… este año el Teleton deberá esperar.
Tú muerto
Se trabaron las palabras: las tuyas, paralizadas con tu ser, frustraron las mías y me ahogaron y hasta ahora se permiten yacer aquí para exponer sólo un poco del infinito sentimiento que heredaste a mi esencia ya triste.
Reprochaste tus minutos regalados a la serenidad terrenal y a la labor médica; después, triunfante expandiste la Tierra, mutaste maravillosamente.
Y mi tiempo quedó hecho dos y decidí no mirarte sino vivirte, caminarte, reconstruirte muy a pesar de lo ambiguo de mis actos y de la base destruida sobre la que caminé cuando no hubo más razón para permanecer en, ese, tu último sitio.
Así, me fui sola para estar contigo y justo ahí te convertiste en poesía; ahora, estoy lista.
¿Qué es la poesía?
con el mío y ambos coincidimos
Es un cuadro dibujado con palabras,
pintado con sentimientos:
emoción, tristeza, nostalgia, amor, cariño,
recuerdos, pasión, impotencia, odio, coraje
cariño, ternura, dolor....
Instante capturado con letras
que arrancan una lágrima o una sonrisa
y transporta al lugar de tus ojos.
Es un aroma que describe, narra y canta...
Es cuando el alma se escurre por la tinta.
Y me quedo sin palabras...
La poesía está llena de “metáforas” y es de quien la vive.... “metáforas”.
La poesía te arranca un suspiro del alma
y te lleva lejos…
Traspasa las barreras del
tiempo y la distancia
La poesía es un acuerdo
del corazón con el lápiz.
Es la comunión que
puede salvar al mundo…
La busco a diario,
por todas partes, en todas partes.
En cualquier rincón...
en la calle, en el metro, en la ventana,
en tus pasos, en tus pechos,
en tu sonrisa, en tu melena y ojos medio bizcos...
Es juguetona, inquieta,
burlona, loca... irresistiblemente bella
Juega, brinca y se esconde...
Sigo sus pasos sigilosamente
y me doy cuenta que se encuentra
por todas partes, en todas partes
En cualquier rincón...
(Pilar Rincón)
Hoy me levanté...
- La inteligencia de Albert Einstein y Charles Darwin: Con el poder de revolucionar el conocimiento del tiempo y el espacio como estos dos grandes de la ciencia(sea cual fuere la que practicaban cada uno... je)
- El talento musical de Beethoven y John Lennon: Creadores de dos de las melodías más hermosas que se han hecho: La Novena Sinfonía e Imagine, entre otras grandes obras maestras y clásicos.
- La capacidad de razonamiento de Maquiavelo y Marx: Estos dos hombres pudieron cambiar el pensamiento sobre el poder y la estrategia, y aún siguen haciendo ecos sobre los jóvenes que buscan algo en qué creer y sobre lo cual actuar.
- La valentía de Joan D’Arc y William Wallace: Que lucharon y murieron por un ideal de libertad de vida y pensamiento, y nos recuerdan que hay que darlo todo por lo que queremos.
- La seguridad de Cleopatra y Atenea: Que se volvieron símbolos de los países sobre los cuales reinaban (una en el mundo físico y la otra en el espiritual), por haber tenido dos dedos de frente para actuar.
- La galanura de Brad Pitt y George Clooney: …(¿Qué? Yo también tengo mi lado vanidoso)
Y así, después de que anocheció y revisé tantas historias de vida, me di cuenta que no valía la pena hacer el cambio… ¿por qué? pues por una sencilla razón: ELLOS YA SON HISTORIA, Y SER COMO ELLOS NO ME AYUDARÁ A SER HISTORIA. A mí me toca ser YO mismo, y que algún día alguien quiera ser como yo, no por vanidad, sino porque en algo hice cambiar la historia de este planeta.
Así que me iré a dormir porque mañana me toca a mí hacer historia…
Oscar Luján
Haikús de un momento
Mil cosas hay en su cabeza
Entre ellas
Yo no estoy
Que este dolor
Nunca se olvide
Pa’ que no vuelva más
Una gran puerta cerrada
En la necesidad
Se abrió
Fragor subterráneo

No importó que el incienso se apagara derrotado ante el olor humano impregnado en el asfalto.

El recibimiento -a cargo de velas colocadas a falta de otra luz- fue natural, un poco disperso, pegándole a lo indiferente.
La razón: ultimar detalles para que la imagen se prendiera de la estructura desgastada de aquel desnivel peatonal. Crear, por fin, un lugar para el Fragor subterráneo.

Y se impuso el estruendo. El arte continuó escapando de las válvulas de algún spray y formando letras, personajes, frases, graffiti.

La fotografía continuaba mostrando ideas alternas, noches de tomas, sombras atendidas por un lente.

Y las brochas en óleo también se colaron en este espacio literalmente underground; en este punto de fuga para los creadores que refugiaron sus trazos y su música en una fracción de noche, invitándonos así:



Placer
Ahí estás tú, recostada en la cama, esperándome. Tu ojos me miran al salir del baño, te excita verme sin camisa… no puedes evitarlo. Tocas lentamente tu pierna con la yema de tus dedos. Rodeo la cama sin mirarte, me siento dándote la espalda y me desabrocho los tenis, de reojo veo estirarte. Tocas mi espalda, tus manos son frías y me causan un escalofrío que me recorre todo el cuerpo. Rodeas mi pecho con tus brazos y me jalas hacia ti, quieres amarme… es innegable. Me recuesto y te miro, sonríes ligeramente y comienzas a besarme el cuello, pero no siento la menor excitación. A pesar de llevar tanto tiempo contigo nunca me has satisfecho del todo. He cumplido todas tus fantasías tontas y sin sentido, yo nunca te he pedido ninguna, pero siempre he querido hacer algo diferente… Me abrazas y muerdes mis labios, giro un poco para estar sobre de ti, tu boca no se desprende de la mía, me separo un poco y te susurro al oído: -Espera aquí, no te muevas… Camino hacia el closet, lo abro sin dejar de mirarte, cierro mis ojos mientras giro mi cara. Tomo mis dos únicas corbatas, las jalo del gancho y caen suavemente, mi caminar hacia ti es tranquilo, te extraña mi actuar, pero esa extrañeza te excita aún más. Comienzo a besarte mientras quito tu blusa con suavidad, aunque tú te la quitas al final, tus senos están libres pues, como casi siempre, no traes brassier. Beso tu cuello y bajo lentamente, toco tus pezones, los pellizco y los jalo ligeramente, sé que te gusta; lamo tu vientre y desabrocho tu pantalón botón por botón, comienzo a bajarlo con todo y pantaleta, me cuesta un poco de trabajo, pero de un tirón por fin está abajo. Tus manos intentan desabrochar mi pantalón pero las tomo y las jalo hacia arriba; tomo las corbatas que están en mi cuello y hago un nudo en cada muñeca y te amarro a la cabecera, tomo tu pantalón y amarro tu pie a la esquina inferior de la cama con él, con tu blusa hago lo mismo en tu otro pie. Tu cara es de total extrañeza, no entiendes lo que sucede; en realidad no me importa. Ahora sí estás a mi merced… comienzo a lamerte las piernas y subo hasta tu boca. Comienzo a quitarme el pantalón, te encanta ver cómo me desnudo y te muerdes los labios de la excitación, con mi pene rodeo tu pubis mientras me susurras que quieres sentirme ya. Penetro rápidamente y sueltas un quejido que no sé si es de dolor o de placer. Mis movimientos son lentos y tú sólo cierras los ojos, pero en cuanto mi vaivén acelera los abres. Me encanta estar así, me incita saber que te domino. Ahora mis movimientos son tan violentos que comienzas a quejarte, pero no puedo parar ahora… ahora no. No puedo más y te suelto un puñetazo en la nariz… comienzas a gritar, tomo tu pantaleta y la meto a tu boca, ver la sangre correr por tu cara me enciende aún más. Te golpeo nuevamente en la cara y tus gritos son más fuertes ahora: -¡Quítate por favor, no me pegues! Mi pelvis se mueve frenéticamente que te saca sangre de la vagina. -¡Me lastimas… me duele…! Muerdo tu pezón con tanta fuerza que logro arrancarlo... la sangre corre por mi boca, nunca había sentido este placer tan indescriptible. Tus gritos me aturden y te golpeo… por fin te callas, creo que te noquee. Sigo mordiendo tu seno y lo arranco de tajo, meto mi mano en tu carne y toco tus costillas sin dejar de penetrarte, no te mueves…creo que estás muerta… que delicia. Jalo tu piel hasta tu estómago, puedo ver tus intestinos, me encanta sentirlos entre mis dedos, es el más grande placer que había sentido, por fin terminaré… me salgo y eyaculo en tus vísceras y veo cómo se mezcla mi semen con tu sangre… es hermoso. Caigo rendido a tu costado, fue exquisito el orgasmo, volteo y miro tu cadáver con los ojos abiertos llenos de terror, sé que querías complacerme en todo, por fin lo lograste… y de qué manera.
Octavio Iván Jiménez Ramírez.
Olor a viejo
Mi tía no entiende por qué mi otra abuela se rehúsa a tirar ese buró maltrecho y estorboso, o ese mueble impráctico que ya no combina con el decorado de la casa. He sido cómplice de que se tiren cosas a escondidas, a lo que, si mi abue se diera cuenta, con una mirada de nostalgia se opondría rotundamente.
Las cosas son eso, nada más; pero cuando uno les imprime un valor íntimo por habernos acompañado en cierta etapa, por ser el recuerdo constante de un amor de cualquier tipo o porque tienen una presencia fundamental en nuestra vida, entonces dejan de ser sólo objetos y se convierten en un sentimiento que al pasar de los años es cada vez más profundo y místico, se mudan en historias, en Historia.








Imposible responder, pero vaya que nos aferramos a ellos con la fuerza que sólo el miedo a la intrascendencia puede propiciar. Dejar de creer podría significar negar a los que fueron, a los que pasaron por donde ahora miramos con sorpresa el metal oxidado, las piezas toscas de una máquina poco funcional en nuestros años, las caras ingenuas de generaciones revolucionarias cargadas con todo el equipo propio para la batalla que leímos en libros.
Sentir la aspereza de aquellas cosas, respirar el polvo de una biblioteca de siglos, mirar la madera en busca de polillas nos obliga a pensar en un futuro en el que lo nuestro (nosotros) también será historia.
Es, quizá, un esfuerzo por regresar...



